Psoriasis: La guía definitiva 2019

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La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que acelera el desarrollo de las células de la piel. Esta afección hace que las células se acumulen rápidamente en la superficie de la piel. La capa adicional de células forma escamas y manchas rojas que causan picazón siendo, a veces, dolorosas.

En la mayoría de los casos, la psoriasis sólo afecta algunas áreas del cuerpo. Sin embargo, en casos más avanzados puede llegar a involucrar una gran extensión en la piel. Las placas o parches pueden aparecer de forma intermitente a lo largo de la vida.

Dado que no hay cura, el objetivo principal del tratamiento es evitar que las células de la piel se desarrollen rápidamente y aliviar los síntomas como el dolor por las lesiones en la piel y el prurito.

El estudio de la enfermedad ha permitido descubrir ayudas y elementos para controlar los síntomas. La adopción de un estilo de vida saludable, la hidratación, evitar exceso de bebidas alcohólicas y controlar el estrés, pueden ayudar a llevar la enfermedad de forma más amena.

Epidemiología

No se ha podido definir un periodo o lapso de tiempo, donde la enfermedad pueda ocurrir. Se puede presentar indistintamente a cualquier edad. Parte de esta complicación surge debido a que los estudios que recopilan esta información, toman como punto de inicio el recuerdo de la aparición de las primeras lesiones por parte del paciente, o bien, se basan en el registro de la primera visita con el especialista. Es por esto que se acepta una edad bimodal de inicio, la cual es utilizada en varios estudios importantes. La edad promedio de inicio para la primera aparición de psoriasis puede variar entre los 15 y los 20 años, y llegar a un segundo pico entre 55 a 60 años.

Según la estadística, aproximadamente el 2,5% de la población mundial sufre de psoriasis. La prevalencia varía significativamente  alrededor del mundo. Los estados unidos es una de las regiones donde la psoriasis tiene una incidencia mayor con 4,5% de la población alcanzada. En otras partes, como por ejemplo europa, dicho valor disminuye a tan solo el 1,5%.

Síntomas de la psoriasis

La enfermedad se manifiesta de distinta forma en cada persona, y además, los primeros signos y síntomas más comunes de la psoriasis son muy variados. Podemos identificar los siguientes:

  • Parches o placas rojas en la piel recubiertos de escamas gruesas y plateadas.
  • Pequeñas manchas (generalmente vistas en niños)
  • Piel seca y agrietada de textura áspera
  • Fisuras en la placas que pueden sangrar
  • Picazón, ardor o dolor
  • Uñas engrosadas, debilitadas, picadas o estriadas.
  • Articulaciones hinchadas y rígidas, que dificultan la movilidad.
  • La extensión de la enfermedad puede abarcar desde unas pocas manchas de escamas similares a la caspa, hasta erupciones importantes que cubren grandes áreas.

Generalmente, la psoriasis tiene ciclos en los cuales pican durante unas pocas semanas o meses y luego disminuyen durante un tiempo o incluso pueden entrar en una etapa de ausencia total de cualquier molestia.

Tipos de psoriasis

A continuación te presentaremos una breve descripción de las siete variantes que puede presentar la enfermedad. En cada caso podrás acceder al artículo correspondiente en donde desarrallamos con mayor profundidad cada tipo de psoriasis.

Psoriasis en placa.

Es el tipo de psoriasis más común ya que afecta al 80% de la población que sufre algún tipo de psoriasis. Causa lesiones en la piel formando parches o placas secas, sobresalientes y rojas,cubiertas de escamas plateadas. Dicha lesión suele ser rugosa y áspera al tacto. La persona afectada por este tipo de psoriasis puede sufrir picazón o dolor. La extensión de la zona afectada es variable. El brote puede suceder en cualquier parte del cuerpo, incluidos los genitales y el epitelio bucal.

Psoriasis en las uñas.

Se la conoce también como psoriasis ungueal y puede afectar las uñas de las manos y la de los pies, causando crecimiento anormal de las uñas y decoloración(adoptan un color amarillento). Las uñas psoriásicas pierden su firmeza y es habitual que se separen del lecho ungueal (onicolisis). Los casos severos pueden hacer que la uña se desprenda completamente.

Psoriasis guttata.

Los adultos jóvenes y niños son los principales afectados por la psoriasis en gotas. Este tipo de psoriasis puede desencadenarse a partir de amigdalitis estreptocócica, es decir, una infección bacteriana. Luego de esto parece haber cierta predisposición genética en la que, al cabo de un par de semanas empieza a aparecer los primeros brotes de psoriasis.

El principal síntoma de la psoriasis guttata es la aparición de pequeñas manchas en forma de gotas de agua en el torso, brazos, piernas , e incluso el cuero cabelludo. Estas lesiones son recubiertas por una capa fina y tienen un relieve o grosor, similar a las placas psoriásicas típicas. Es factible que se sufra un único brote y que luego desaparezca por sí solo, o bien, que se tenga episodios de brotes en forma repetitiva a lo largo de la vida.

En caso de que la psoriasis no sea repetitiva, la buena noticia es que la psoriasis en gota que puede curarse en los meses siguientes a su aparición, circunstancia que no ocurre tan frecuentemente con el resto de tipos de psoriasis. Esto podría darnos una idea acerca de la existencia de algún tipo de antígeno no conocido actualmente que convierta en crónica a la psoriasis. Ejemplo de esto, son los antígenos alimentarios, que al ingresar al organismo son detectados y activan la función inmune en la microcirculación de la piel.

Psoriasis inversa.

Este tipo de psoriasis, es también conocida como psoriasis invertida o intertriginosa, y es una variedad de psoriasis que se caracteriza por la aparición de parches y placas en zonas del cuerpo donde la presencia de aire y la luz es limitada.

La psoriasis inversa afecta principalmente a las zonas intertriginosas de la piel,es decir donde hay un rozamiento mayor, como por ejemplo; ingle, las membranas entre los dedos, las axilas, la parte posterior de las orejas, el interior de los oídos, los genitales, ano, parte posterior de los pechos, los pliegues en los párpados y comisuras de los ojos.

Psoriasis pustulosa.

La psoriasis pustulosa se caracteriza por la aparición de granos de pus no infecciosos, llamados pústulas estériles, sobre las placas. Se desarrolla rápidamente con ampollas llenas de pus que se generan unas horas después de que la piel se inflame y se vuelva sensible. Dichas ampollas pueden aparecer y desaparecer constantemente y en intervalos irregulares. La psoriasis pustulosa generalizada (que ocurre en todo el cuerpo) genera estado febril elevado, escalofríos, picazón severa y en el algunos casos diarrea. Además de presentarse en manos y pies, también puede presentarse de forma generalizada en el cuerpo. Esta última es poco frecuente y suele requerir ingreso hospitalario

Psoriasis eritrodérmica.

Puede sufrirse un brote en todo el cuerpo con erupciones rojas y exfoliantes que puede generar picazón. Se le atribuye esta denominación cuando la superficie cutánea es afectada prácticamente en su totalidad. La piel se encuentra muy inflamada, caliente y se descama de forma abundante y con facilidad. Según las estadísticas es la forma menos habitual de psoriasis. El tratamiento de la psoriasis eritrodérmica requiere inmediato tratamiento a través de medicamentos orales de venta bajo receta, apósitos húmedos y esteroides tópicos. Es altamente probable que se requiera hospitalización.

Causas de la psoriasis

Es complejo determinar precisamente las causas de la psoriasis concretamente, debido a que se trata de una enfermedad multifactorial. La comunidad científica cree que está relacionada con un problema del sistema inmunitario con las células T y otros glóbulos blancos, llamados neutrófilos. Las células T normalmente viajan a través del cuerpo para defenderse de sustancias extrañas, como virus o bacterias. Esto no ocurre cuando se tiene psoriasis.

En caso de tener la enfermedad, las células T atacan a las células de la piel erróneamente, buscando “curar” una herida o “combatir” una infección. La hiperactividad de las células T desencadenando un incremento en la producción de células de piel sanas, más células T y otros glóbulos blancos, especialmente los neutrófilos. Estos causan enrojecimiento y pus en lesiones pustulares. El dilatamiento de los vasos sanguíneo en las áreas afectadas por la psoriasis crean calor y enrojecimiento en las lesiones en la piel. Este ciclo continuo, en el cual las células nuevas de la piel se desplazan hacia la capa externa de la piel, sucede en forma acelerada.

El proceso que habitualmente lleva semanas se reduce a unos pocos días. Las células de la piel se acumulan en parches gruesos y escamosos en la superficie de la piel y continúan hasta que el tratamiento y la atención ralentiza el ciclo. El incorrecto funcionamiento de las células T en las personas con psoriasis no está explicado de forma certera y científica. Las investigaciones actuales ponen a la genética y los factores ambientales como principales causantes.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

Dada la rápida visibilidad que tiene la enfermedad y la aparición de sus síntomas, hace que el diagnóstico sea sencillo y pueda hacerse a simple vista. La aparición de signos clínicos, los cuales son bastante evidentes, hacen que el dermatólogo pueda prescribir el tratamiento adecuado, luego de examinar las lesiones.

Si se trata de un caso leve puede ser algo más complicado llegar al origen de la lesión cutánea, ya que los signos pueden confundirse con los de muchos otros trastornos de la piel como el eccema. A veces, suele tomarse una muestra del tejido afecto para realizarle una biopsia y confirmar el diagnóstico y descartar otras posibles enfermedades.

La gravedad de la psoriasis  queda determinada por:

  • Extensión de piel afectada
  • Cómo se desarrolla la enfermedad(velocidad)
  • Respuesta ante las terapias empleadas para controlarla.
  • Impacto en la calidad de vida del afectado por psoriasis

Por convención se utiliza el sistema conocido como PASI (Psoriasis area and severity index), el cual determina cómo medir la gravedad de la psoriasis.

Factores de riesgo

Hay una amplia variedad de factores que nos incrementa nuestro riesgo de contraer psoriasis:

Herencia genética

Los antecedentes familiares son uno de los factores más significativos. Teniendo un solo padre con psoriasis genera un riesgo moderado de contraer la enfermedad, pero en el caso de tener ambos padres con psoriasis el riesgo aumenta aún más.

Infecciones virales y bacterianas

Las población con VIH/SIDA tienen más posibilidades de desarrollar psoriasis que aquellos con sistemas inmunitarios saludables. Los niños y adultos jóvenes con infecciones bacterianas o virales habituales, como por ejemplo la faringitis estreptocócica, tiene un riesgo mayor de contraer psoriasis.

Estrés

Debido a que el estrés puede hace más vulnerable a el sistema inmunológico, es importante evitarlo. Los niveles elevados de estrés pueden aumentar las posibilidades de contraer de psoriasis.

La obesidad

El riesgo de contraer psoriasis se ve incrementado en el caso de que la persona afectada tenga obesidad. La obesidad genera mayores pliegues en la piel y una mayor sudoración. Las lesiones que genera la psoriasis a menudo se desarrollan en pliegues o en zonas de mucho roce.

Fumar

Fumar tabaco aumenta la gravedad de la enfermedad además de ser un factor de riesgo. El tabaquismo también puede desempeñar un papel en el desarrollo inicial de la enfermedad.

Clima frío

La condiciones ambientales frías y secas favorecen los brotes y hace que las placas estén más secas y sean molestas. En cambio, en el clima húmedo y caluroso, las mismas se encuentras más hidratadas. La psoriasis normalmente mejora en primavera o verano.

Alcoholismo

El alcohol funciona como un diurético para el organismo, lo que significa que el organismo puede estar deshidratado y por ende, la piel seca.

Consumo de ciertos medicamentos

En el algunos casos la ingesta de medicamentos psiquiatricos y de control de presión arterial (como bloqueadores beta) puede ser promotores del desarrollo de la enfermedad.

¿Cómo puede comenzar la psoriasis?

La psoriasis puede comenzar por varios motivos:

  • Infecciones, como la faringitis por estreptococo
  • Infecciones de la piel.
  • Lesión en la piel, como un corte o rasguño, una picadura de insecto.
  • Exposición solar prolongada.
  • Consumo de alcohol en exceso.
  • Carencia o falta de vitamina D.
  • Medicamentos como el litio, que se habitualmente se prescribe para el trastorno bipolar.
  • Medicamentos para la hipertensión, como bloqueadores beta, antipalúdicos y yoduros.

Complicaciones de la enfermedad.

Las personas que padecen psoriasis tienen mayores probabilidades de desarrollar ciertas enfermedades. Estos incluyen:

Artritis psoriásica

Esta enfermedad causa daño articular y disminución de la movilidad en algunas articulaciones, lo que puede ser debilitante. Entre el 10 y el 30% de las personas afectadas por la psoriasis, desarrollan artritis psoriásica.

Es un tipo de psoriasis debilitante de larga duración que afecta a las articulaciones y a la columna vertebral causando articulaciones inflamadas y dolores típicos de la artritis. Los dolores articulares son la primera o única manifestación de los síntomas de la artritis psoriásica. En muy pocos casos solamente se observan cambios en las uñas. Los síntomas son variables en su intensidad.

La artritis psoriásica puede atacar indistintamente cualquier articulación del cuerpo (en forma simétrica o no),  incluso tendones. Si bien la artritis psoriásica no es tan paralizante como otras formas de artritis, puede causar rigidez, pérdida de movilidad y daño articular progresivo que, en los casos más graves, puede llevar a una deformidad permanente. Las limitaciones en los movimientos suelen acarrear efectos psicológicos como ansiedad y depresión. Un diagnóstico tardío, y en consecuencia, un retraso en el inicio del tratamiento, puede contribuir al empeoramiento de la enfermedad.

Afecciones del ojo

Los pacientes con psoriasis pueden sufrir blefaritis en sus párpados (por bloqueo lagrimal), cambios seborreicos y  pérdida de cilias. La conjuntivitis crónica no concreta es un descubrimiento ocular bastante habitualmente en personas con psoriasis.
Pueden ocurrir efectos secundarios como la sequedad, triquiasis o bien compromiso ocular. También se puede esperar la aparición de queratitis punctata e inflamación de los ojos. Pueden observarse opacidades, filamentos, engrosamiento epitelial, desgastes recurrentes, vascularización, ulceración y cicatrices.

Obesidad

Las personas que tengan psoriasis, especialmente aquellas que tengan una psoriasis avanzada, son más propensas a ser obesas. Sin embargo, los diferentes estudios no son los suficientemente contundentes para explicar la relación. Hay un vínculo entre la obesidad y la psoriasis que puede potenciar el desarrollo la enfermedad. La psoriasis puede retraer socialmente a las personas y predisponerse a un estilo de vida más sedentario. Esto conlleva a comportamientos que los predisponen a la obesidad y la diabetes.

Diabetes tipo 2

El riesgo de diabetes tipo 2 aumenta en personas con psoriasis. Cuanto más avanzada sea la psoriasis, mayor será la probabilidad de contraer diabetes tipo 2. Las inflamaciones crónicas, tienden a aumentar la resistencia a la insulina y de esa manera conducen a un aumento en la incidencia de la diabetes tipo 2.

Hipertensión

Aquellos que tengan psoriasis tienen mayores probabilidades de ser hipertensos. Se ha descubierto que la gravedad de la hipertensión está estrechamente relacionado con la población de hipertensos que además tiene psoriasis. Según estudios, puede llegar a incrementarse hasta cinco veces en los pacientes que sufren psoriasis.

Enfermedades cardiovasculares

La población afectada por la psoriasis tiene un riesgo de enfermedad cardiovascular dos veces más alto que las personas sin la enfermedad. La inflamación sistémica crónica asociada podría explicar en gran medida que la psoriasis moderada-grave sea un factor de riesgo.

Síndrome metabólico

La prevalencia de síndrome metabólico aumenta más en las personas con psoriasis comparado con otras enfermedades cutáneas. La presión arterial alta, altos niveles de insulina y niveles de colesterol fuera de lo normal, aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca.

Otras enfermedades autoinmunes

Algunas enfermedades autoinmunes como la enfermedad celíaca, la esclerosis y la enfermedad inflamatoria intestinal llamada enfermedad de Crohn, pueden agravarse en las personas con psoriasis.

Enfermedad de Parkinson

Los pacientes con psoriasis pueden tener un mayor riesgo de desarrollar Parkinson debido al efecto perjudicial de la inflamación crónica en el tejido neuronal.

Enfermedad de Kneyney

La psoriasis avanzada a grave se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedad renal. Recientes investigaciones relacionan la enfermedad renal con la psoriasis. Tiene cierta lógica que sea así ya que, por un lado, el riñón es un órgano diana de los factores de riesgo cardiovascular clásicos, y a su vez, algunos de los tratamientos habituales que se utilizan para controlar la psoriasis, tienen toxicidad renal.

Problemas emocionales

Esta enfermedad puede afectar su calidad de vida ya que se asocia con baja autoestima y depresión. La psoriasis es una enfermedad crónica que no se contagia pero que se ve, se siente, y repercute en la actividad social. Las relaciones interpersonales, el vínculo familiar y laboral se ven afectados principalmente por la baja autoestima y por el desconocimiento y rechazo que tienen las personas que rodean al enfermo. Esto crea un círculo vicioso, donde el estrés atrae más estrés y por lo tanto, brotes y extensión de la enfermedad.

Tratamiento de la psoriasis

Si bien la psoriasis no tiene cura definitiva en este momento, se busca que por medio del tratamiento, disminuyan los síntomas y se prevengan infecciones secundarias. Hay cuatro alternativas que habitualmente se utilizan en estos casos: sustancias de uso tópico, administración de medicamentos vía oral, fototerapia y tratamientos naturales.

Sustancias de uso tópico

Siempre se comienzan por aquellos tratamiento que sean menos invasivos para el paciente.
Si la psoriasis aún no es grave, en la mayoría de los casos, se comienza con productos que se aplican directamente sobre la piel. Esto permite una acción localizada exclusivamente en la parte afectada:

  • Cremas o lociones con hulla o antralina.
  • Champúes anticaspa.
  • Humectantes.
  • Queratolíticos: Es un tratamiento ácido que elimina el exceso de piel disminuyendo así la descamación.
  • Análogos de la vitamina D: Evitan que se proliferen los queratinocitos (células de la piel que al acumularse forman placas). Generalmente no se prescriben para aplicarlos en el rostro y pliegues corporales, ya que puede resultar irritante.
  • Retinoides derivados de la vitamina A: Tienen un desempeño similar a los productos a base de vitamina D.
  • Corticoides tópicos: La utilización de corticoides tópicos es recomendada solo en casos de psoriasis leve, ya que son inmunosupresores. Generalmente se utiliza en pacientes que no han obtenido resultados ante otros tratamientos, así como para lesiones en zonas delicadas (cara, pliegues, genitales, etc). Deben aplicarse durante períodos de tiempo breves ya que pueden generar atrofia y pérdida de la sensibilidad, y retirarse de forma gradual para evitar la reaparición de los síntomas.

Tratamientos naturales

Existe un amplio espectro de tratamientos alternativos para la psoriasis. Con tan solos hacer unos pequeño cambios en el estilo de vida y la dieta diaria, se puede lograr un importante alivio de los síntomas. Un tratamiento natural complementario puede prevenir el fenómeno de Koebner en las lesiones que genera la psoriasis y mejorar la calidad de vida de la persona afectada

Tratamientos sistémicos o farmacológicos

Hay varios fármacos disponibles, lo cuales son utilizados cuando los métodos anteriores no tienen efecto. A diferencia del tratamiento tópico, el impacto se extiende a todo el cuerpo, aumentando la posibilidad de efectos secundarios. Estos medicamentos se administran por vía oral, aunque también pueden encontrarse algunos en forma inyectable o administración intravenosa.

Medicamentos con vitamina D o vitamina A

Compuestos con vitamina A o D como principal componente (retinoides, como la Acitretina) suelen ser prescritos en aquellos casos de psoriasis grave y que no estén respondiendo favorablemente a otras terapias, se opta por utilizar medicamentos que contengan vitamina A. Algunos de los efectos secundarios que pueden llegar a ocurrir comprenden; hinchazón de los labios y pérdida del cabello. Si bien los retinoides, como la acitretina , pueden generar defectos congénitos graves, las mujeres deben evitar el embarazo durante por lo menos tres años posteriores al tratamientos con el medicamento.

Ciclosporina

La ciclosporina es un inhibidor del sistema inmunitario y su eficacia es similar a la del metotrexato, sin embargo solo puede recetarse durante un corto plazo. Esta droga, al igual que otros inmunosupresores, incrementa las posibilidades de contraer infecciones y padecer otras graves enfermedades, incluso cáncer. La ciclosporina también puede ocasionar problemas de riñón e hipertensión; el riesgo aumenta con dosis más altas y la extensión del plazo de la terapia.

Medicamentos biológicos

Los medicamentos biológicos deben ser administrados con precaución porque tienen efectos intensos en el sistema inmunitario y pueden ocasionar infecciones con riesgo de vida. En particular, las personas que siguen estos tratamientos deben someterse a una prueba de detección de tuberculosis.

Para el tratamiento de la psoriasis moderada a grave se puede recetar las siguientes drogas; etanercept, infliximab, adalimumab, ustekinumab, golimumab, apremilast, secukinumab e ixekizumab. La mayoría de estos medicamentos son inyectables (el apremilast se administra oralmente) y, normalmente, se usan en personas que no han respondido a la terapia tradicional o que tienen artritis psoriásica asociada.Actualmente están comenzando a comercializarse algunos medicamentos que interfieren en distintos procesos celulares que desencadenan la enfermedad (etanercept, adalimumab, infliximab y ustekinumab).

Metotrexato

Tiene un efecto antiinflamatorio y antiproliferativo. Este es el fármaco más recetado ya que es considerado el más eficiente en casos de artritis psoriásica. El metotrexato se administra por medio de píldoras y su función es disminuir el exceso de producción de células cutáneas y aliviar la inflamación. En algunos casos, puede ayudar a detener el avance de la artritis psoriásica.

Esta droga generalmente es bien aceptada por el organismo en pequeñas dosis, aunque puede causar malestar estomacal, pérdida de apetito y fatiga. El metotrexato puede causar efectos secundarios graves si es utilizado de forma prolongada. Algunos de estos efectos secundarios consisten en daño hepático grave y disminución de la producción de plaquetas y glóbulos rojos y blancos.

Otros medicamentos

La tioguanina y la hidroxiurea son medicamentos que pueden  recetarse cuando otros medicamentos no surten efecto en el paciente.

Hipertermia de contacto

Se trata de un procedimientos de electroterapia que utiliza radiofrecuencia de onda larga dentro del espectro de alta frecuencia, para tratar las lesiones desde el interior. Una de sus principales ventajas es que la recuperación del paciente es mucho más rápida.

El efecto fisiológico en el organismo viene dado por la microcirculación, la dilatación de los vasos sanguíneos, y el aumento de la temperatura.

Fototerapia

El tratamiento se basa en la exposición controlada a luz ultravioleta (UVA o UVB). Este tipo de luz ayuda a reducir la inflamación y desacelera la velocidad de producción de células cutáneas en personas con psoriasis. Tiene un alto impacto favorable en el aclaramiento de las lesiones y una remisión prolongada de los brotes. Como un factor negativo se encuentra la periodicidad del tratamiento, según el caso, puede requerir al menos 20 sesiones, con 2 a 4 visitas semanales, seguido de un tratamiento de mantenimiento a intervalos variables.

Luz ultravioleta A más psoraleno

El UVA es una radiación que penetra la piel más profundamente pero de una forma menos potente, razón por la cual necesita la ayuda de un medicamento fotosensibilizante (es decir que potencia el efecto de la radiación UVA): el psoraleno (Psoraleno+UVA=PUVA). En el caso de enfermedades de piel extensas, el psoraleno se administra en comprimidos antes de comenzar al tratamiento, mientras que en erupciones localizadas (manos y pies) se administra en crema (o baño), unos 15 minutos antes.

Para los casos de psoriasis grave suele ser el más recomendado, pero hay que tener en cuenta que es el tratamiento más agresivo. Sin embargo, genera una mejora visible en la piel de manera homogénea. Los efectos secundarios pueden ser divididos en efectos de corto y de largo plazo. Entre los de corto plazo se puede observar mareos, migraña, ardor y picazón. En cuanto a los de largo plazo podemos identificar a la piel seca y arrugada, pecas, alta sensibilidad al sol y una mayor probabilidad de tener cáncer de piel, como melanoma.

Fototerapia de luz ultravioleta B de banda ancha

El UVB no precisa ningún medicamento adicional ya que es rad radiación lo suficientemente intensa. Según el tipo de psoriasis y el grado de avance de la enfermedad se seleccionará un tratamiento u otro. La cantidad de radiación a administrar por sesión depende del tipo de piel de cada paciente. Habitualmente se administran 2-3 sesiones a la semana hasta unas 20 sesiones. El tratamiento puede ser combinado con otros tratamientos tópicos o sistémicos para aumentar la efectividad. Podemos describir hasta cuatro tipos de tratamientos diferentes:

Fototerapia de luz ultravioleta B de banda estrecha

Es un tipo de fototerapia novedoso que puede generar mejores resultados que el tratamiento de luz ultravioleta B de banda ancha tradicional. Las lámparas UVB de “Banda Estrecha“, por otro lado, emiten luz en un rango de longitudes concentrados en el rango terapéutico, prácticamente evitando el rango de quemaduras solares. Esto convierte a la UVB de Banda Estrecha en una terapia más segura y más efectiva que la UVB de Banda Ancha. Sin embargo, requiere tiempos más largos de tratamientos, o bien, equipos con más lámparas para lograr el mismo umbral de dosificación.

Luz solar

La helioterapia es la alternativa más económica y natural para tratar la psoriasis. La radiación UV actúa sobre la epidermis (sobre células como queratinocitos, linfocitos y células de Langerhans) disminuyendo el ciclo de recambio de las células de la piel. Esto permite reducir la inflamación y, por consiguiente, la formación de escamas.

Esto ocurre debido al efecto inmunomodulador de los rayos UV. Se debe ser precavido ya que la exposición intensa y prolongada a los rayos sol puede empeorar los síntomas y causar daño a la piel, es por eso que se recomienda breves sesiones de luz sola. Siempre debe programarse estas sesiones bajo la aprobación de un profesional de la salud para asegurar la cantidad necesaria y obtener los mejores.

Terapia de Goeckerman

Es un tratamiento de la psoriasis en placa de moderada a grave mediante una combinación de alquitrán de carbón crudo y radiación ultravioleta artificial. Es una forma especializada de terapia de luz. En algunos casos la combinación entre el tratamiento con luz ultravioleta B y el tratamiento con alquitrán de hulla ha demostrado ser más eficiente cualquiera de ellas por separado, ya que el alquitrán de hulla aumenta la receptividad de la piel a la luz ultravioleta B.

Láser de excímeros

La radiación emitida por los dispositivos de luz Excimer se encuentra en el espectro de la luz UVB. El tratamiento consiste en aplicar un haz de luz UVB sobre las placas de psoriasis. De este modo se reduce la descamación y la inflamación. El tratamiento de psoriasis con láser de excímeros requiere menos sesiones que la fototerapia tradicional, ya que se utiliza un espectro de luz ultravioleta B más potente.

Este láser Excimer tiene la capacidad de utilizar niveles de energía superiores, pudiendo dirigir selectivamente a una placa concreta. Debido a la mayor potencia, se requieren menos sesiones de tratamiento, con lo cual la acumulación de radiación en el organismo es menor. Se estima que la dosis acumulada para asegurar el blanqueamiento de lesiones, es seis veces menor para el láser Excimer que para la fototerapia convencional.

Esta forma avanzada de fototerapia se prescribe en los casos de psoriasis leve a moderada y la ventaja es que trata solamente la piel afectada sin dañar la piel sana. El enrojecimiento temporal y la formación de ampollas son algunos de los efectos secundarios.

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